lunes, 31 de mayo de 2010

imaginame sin ti

COMO ANGEL DE LUZ

LA MAGIA DEL AMOR

ESA IMAGEN DE MUJER

Amaral -- "Sin Ti No Soy Nada"


Sin ti no soy nada,
una gota de lluvia mojando mi cara
mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo
solía pensar que el amor no es real,
una ilusión que siempre se acaba
y ahora sin ti no soy nada
sin ti niña mala,
sin ti niña triste
que abraza su almohada
tirada en la cama,
mirando la tele y no viendo nada
amar por amar y romper a llorar
en lo más cierto y profundo del alma,
sin ti no soy nada
los días que pasan,
las luces del alba,
mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada
porque yo sin ti no soy nada
sin ti no soy nada
sin ti no soy nada
me siento tan rara,
las noches de juerga se vuelven amargas
me río sin ganas con una sonrisa pintada en la cara
soy sólo un actor que olvidó su guión,
al fin y al cabo son sólo palabras que no dicen nada
los días que pasan,
las luces del alba,
mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada
qué no daría yo por tener tu mirada,
por ser como siempre los dos
mientras todo cambia
porque yo sin ti no soy nada
sin ti no soy nada
sin ti no soy nada.

viernes, 21 de mayo de 2010

EL AMOR VERDADERO


El encuentro con nuestra alma gemela es algo muy intenso, sucede al
mismo tiempo en el plano astral.

La Mirada: La mirada los une entre sí, en el plano de la
inteligencia, que es estar con Dios. La atracción sexual incluso
termina por pasar a un segundo plano.

La No Posesividad: Pretender poseer, considerarse dueño o querer
tener el control sobre otra persona es imponer la propia presencia y
personalidad, forzar la naturaleza es el propio sentimiento, al mismo
tiempo que se ahoga la personalidad del otro. Y a nadie se puede obligar
a que nos ame.

Amor Genuino: La persona no procura moldear a la otra según la imagen
que tiene en mente, sino que la acepta como ella es, procurando ayudarla
a alcanzar una personalidad mejor, más elevada. En este caso, el amor
se da de manera desinteresada, no esperamos nada a cambio.

El amor verdadero se basa en la fe y no en el temor, no tiene registro
de errores ni lleva un archivo de heridas, el amor verdadero es el
primer paso para la reconciliación. Aquí no existen las
imprudencias ni la promiscuidad, eso pertenece a las relaciones
kármicas.

El amor verdadero es justo, y no se limita al plano físico, esta
unión alcanza al nivel espiritual y mental también, volviéndose
más rico, intenso y duradero.

El encuentro del almas gemelas rechaza cualquier distinción de raza,
nacionalidad o credo, desde que haya un nivel básico de afinidad que
garantice el inicio de la relación y su supervivencia.

El amor de almas gemelas es inagotable, no disminuye a medida que avanza
la relación, aumenta cada día más. No existe enamorado, amante
o amado, mucho menos divisiones, desuniones o desilusiones.

El amor de las almas gemelas subsiste en otros planos y en otras
vidas…

Es eterno…
FUENTE: MANANTIAL DEL CADUCEO

miércoles, 12 de mayo de 2010

*NO TE DEJARE MARCHAR*

Mis noches transcurren en silencio
En el eco... busco yo tu voz
No hay susurros… tampoco suspiros…
Noche huérfana de ti… mi amor

Tu pasión ya no me consume
Ya no siento el ardor de tu cuerpo
Cuando con vehemencia buscaba el mío…
Ya no siento tu calor…

Las caricias profanas…
Que nos proferíamos tú y yo
Con nuestras manos
Dibujábamos nuestros cuerpos

Ardientes deseos
Nos consumían
Sed… esa sed angustiosa
Por bebernos…

Te has marchado de casa
Tu ausencia le ha puesto…
Un preámbulo a nuestro amor

Sufriendo estoy tu ausencia cariño mío
Te necesito…
Necesito de tus besos
He guardado tu corazón
El que al marcharte me confiaste

Me dijiste… guárdalo en tu pecho
Junto al tuyo lo quiero
Pues mientras este allí
Me sentirás adentro
Me tendrás contigo
Junto… muy junto a ti

Cuando vuelvas mi amor
Será como si la noche
Me diera un hijo
La negra abandonara su orfandad
Los suspiros llenaran los silencios
El eco repetirá tus gemidos

Nuevos susurros acariciaran mis oídos
Se amoldara tu cuerpo
Nuevamente al mío
Ya no habrá más soledad…
Estarás nuevamente a mi lado
Amor mío ya no te dejare marchar…

Nunca más.


Héctor Rafael Montes